Hay historias en las que  definitivamente no nos conviene tomar el papel de protagonistas y más vale ser solo espectador, es más simple, más económico para el corazón y la mente.

Hay veces que uno se aferra a vincularse a historias que parecen intensas, románticas, difíciles; la mayoría de las veces porque hemos vivido en un mundo donde los que sufren siempre salen victoriosos, pero eso es en libros y en las películas. En la vida real y concreta, si podemos ahorrar energías en sufrir y desgastar nuestros sueños y días por historias imposibles, esta es lejos la mejor decisión, una inteligente y una que te traerá mejores recompensas a futuro, ya que ahorraste energía en una historia que puedes iniciar sin karmas y con la mejor luz que la vida te puede entregar, el amor sincero y desinteresado.

Así que empieza a tejer historias que hagan de ti una mejor persona y donde puedas brillar siempre con luz propia.

En función de esto una historia siempre debe empezar y terminar en ti y para esos momentos en que quieres renovarte y empezar desde cero es que te recomiendo que empieces por probar algo tan básico como una limpieza facial, te dará luz y te hará sentir más descansada, luego una vez que te mires al espejo empezará a despertar en ti necesidades que podrías compensar empezando por mimar tu cuerpo, es una excelente terapia, no sólo porque buscas mejorar detalles, sino porque se genera una rutina donde empiezas a ser y sentirse el centro de tu vida. En la búsqueda de esto el 2013 marca un antes y un después en mi vida, pase de sentirme la mujer más fea e indeseada del mundo a de poco empezar a quererme y valorarme, pase de una época donde el “No” era tan rutinario que ya lo sentía normal, todo lo que decía se me contradecía, hasta cuando me miraban me hacían sentir que lo hacían con desagrado. Ahí entendí que hay historias de las cuales nunca más quiero protagonizar, hoy les puedo contar con lujo de detalles todo lo vivido sin derramar ni una sola lágrima, lo que viví fue aprendizaje para la vida y para el alma y fue el momento preciso que empecé a cambiar kinesur, primero lo había hecho mi hermana, ella ya se dedicaba a la estética facial, pero por mi parte solo me llamaba en algo la atención, en parte por prejuicio, porque con tanto estudio en investigación en salud y haciendo docencia, viendo casos complicados en atención primaria y ver esta área, parecía no encajar. Hasta que me di cuenta no sólo que tenía evidencia para sentir satisfacción en mi parte profesional, si no que era lo que necesitaba para sentir que en mi nueva vida mis pacientes no morirían bajo mi tutela, si no que los sacaría de la muerte espiritual para volver a brillar, que todo lo que había vivido tenía un sentido y que mi experiencia me permitiría entregar el mejor servicio para quienes han perdido el amor por si mismos o no se sienten conformes, o solo quieren mimar el alma a través del cuerpo.

Para mí esta es la mejor historia que estoy escribiendo, donde comparto día a día historias, sueños, anhelos, tristezas, angustias y muchas veces dolor, pero con la certeza de que cada sacrificio tiene un propósito y ese es volver a reencontrar tu vida con tu cuerpo y tu cuerpo con el corazón.

Y como decimos en kinesur para nosotros siempre el bienestar es salud.