Extraño la rutina y la vida loca entre las pataletas matinales de mi hija y su llegada alegre como si nada al colegio, extraño el café que mi amor preparaba para irnos tomando en el camino al colegio, levantarme temprano y tener un sin fin de cosas y llegar muerta a casa.

Echo de menos compartir libremente, abrazar, el saludar de beso, andar seguro sin temor de que algo invisible nos puede enfermar y quizás matar. Sin embargo, también estoy agradecida, agradecida del tiempo que ahora es casi infinito para compartir con mi familia, reunirme con los que no veía, aunque sea de manera virtual, tener tiempo para arreglar la casa, ordenar el closet, caminar con los perros, acompañar a nuestra regalona en sus juegos, cocinar con ella, amo los desayunos a la cama de mi querido amor todos los días, hemos ido adquiriendo y cambiando roles en este tiempo al comienzo de la cuarentena los hacía mi hermana y eran más gourmet, ambos con amor. Agradezco a la vida que nos permite sentirnos más humanos, porque nunca me creí capaz de seguir pagando cuentas, sueldo a alguien que no viene a trabajar para que se cuide y nos cuidemos, porque me vale nada el dinero si no tenemos salud.

Me impresiona el ingenio ante la adversidad de muchos emprendedores, la sabiduría para sortear obstáculos y la convicción para levantarse día a día porque saben que es la única opción, me encanta ver las historias de mujeres Power como mi hermana, La Mesita y Byisima, me encanta porque se que se levantan temprano y se acuestan tarde y que todo lo hacen siempre con amor. Adoro a mi psiquiatra porque me entiende a la perfección y sabe que cuando me pongo verborreica es porque estoy muy arriba de revoluciones, me conoce a la perfección igual que mi mamá, mi hermana, mi marido y mi amiga Michelle, que aunque a esta última no la veo nunca desde que la conozco siempre he sido un libro de fácil lectura para ella.

Me da un poco de impotencia saber que hablan de mí y a veces no de buena manera, porque siento que vivo siempre mi vida y bueno la de mi hermana porque siento que es mi siamesa. Amo Kinesur porque es el lugar que siempre soñé, el que quiero seguir mejorando, el que me ha permitido conocer bellas personas, el que me ha mostrado todas las caras del emprendimiento 💕.